Los
ideales de belleza siempre han existido de manera cambiante dependiendo la década y tanto hombres como mujeres son
influenciados por estos, sin embargo, las mujeres se ven “obligadas” a
conseguir o alcanzar estos ideales, ya que la sociedad va construyendo
características propias según el género, esto se refiere a los principios,
opiniones y prácticas que una cultura despliega desde la diferencia biológica
entre hombres que representan “lo masculino” y las mujeres “lo femenino”(Lamas,
2000). La idea de la imagen corporal de género femenino y su comportamiento
están asociados a parámetros importantes: la edad y el tamaño corporal (Noh et
al., 2018). Las principales preocupaciones en mujeres durante su edad adulta
son su peso y la forma de su cuerpo con las cuales buscan adoptar conductas
para satisfacer sus necesidades en estos aspectos (Lee y Damhorst, 2019).
La
sociedad inculca a las personas desde muy pequeños las características propias
de un sexo y otro que deben desempeñarse en todos los ámbitos desde el trabajo,
ejercicio del poder, prácticas políticas, cuidados, belleza, etc., siendo el
papel de la mujer representado por la exigencia de sumisión, fragilidad,
delicadeza y belleza femenina en la que se basa en el ideal de perfección que
involucra a todas mujeres sin importar la clase social (Muñiz, 2014).
El
hablar de mujeres y su rol antiguamente solo estaba ligado a la maternidad,
embarazo, sensualidad, familia, etc. Si bien es cierto que actualmente, basada
en un enfoque de género reconociendo las desigualdades que venían arrastrando
en el pasado, se promovieron políticas, normas, estrategias que hasta la fecha
se sigue trabajando en base a las exigencias de las mujeres y hombres de manera
equitativa con el fin de demostrar que ambos poseen el control y derecho a
accesos además de recursos en la que se demuestre que ambos tienen un papel
importante en la sociedad (MINMP,2017).
Las
secuelas de cada cultura en base a la belleza en la impulsan cuerpos perfectos,
saludables o bellos y que en la actualidad pese a que se proponen modelos
representativos tanto para mujeres y hombres, la belleza sigue siendo una
característica principal en representación de la mujer y la feminidad en el que
existen varios tipos de discursos y prácticas que llevan a la materialización
del cuerpo según su género, para la mayoría la belleza significa delgado, alto,
con abdomen plano, cuerpo musculoso, sin imperfecciones, etc. Y quien alcance
este objetivo puede sentirse pleno, saludable, feliz, disciplinado,
autosuficiente y exitoso (Cortez et al.,2016). En relación con la mujer, es
quien siente más presión de perfección, por tal motivo abundan prácticas de
cirugía cosmética, uso de cosméticos, tratamientos de adelgazamiento, deporte y
otras modas que son parte de la representación del cuerpo femenino que se observa en las
industrias de televisión, cine y modelaje, por lo tanto, son las más exitosas.
Y aunque nos encontramos la época actual y las mujeres tienen más autonomía
sobre su cuerpo, aún se sigue observando estos hábitos de alteraciones a la
corporalidad que, en función del rol de género propuesto por la sociedad, las
operaciones a las que se someten la mayoría de las mujeres son las que destacan
los rasgos de la “feminidad” como son los senos, caderas, glúteos, afinamiento
de rostro en comparación de los hombres que se someten a otro tipo de
operaciones y en menor medida (Valenzuela y Melendez, 2019).
Por
lo tanto, conocer como los aspectos de la sociedad y distintas prácticas,
discursos sobre la belleza que cada cultura comparte sobre el cuerpo, la
feminidad y belleza nos ayuda a comprender que las prácticas de belleza no son
sólo superficiales pertenecientes al capitalismo y la moda, sino pertenecen a
un contexto de jerarquías de género y las mujeres son las más persistentes en
mejorar constantemente su aspecto físico, esto se vuelve masivo con la
existencia de las nuevas tecnologías en la que, continuamente la
representaciones y estándares de belleza se ven en todos lados que muchos
idealizan y quieren alcanzar una de ellas Las
redes sociales se han transformado en una puerta de acceso
muy amplia y con mayor alcance y aceptación social, utilizado por los jóvenes
hoy en día. Con la existencia de los medios la propagación de los estándares e
ideales de belleza viaja de manera más rápida y de manera fácil, ya que es un
medio indispensable en la vida de cada persona, que se han vuelto consolidadas
como herramientas de comunicación donde diversos grupos de personas sobre todo
adolescentes y jóvenes logran proyectar, informar, compartir y difundir
cualquier tipo de contenido que deseen que los demás observen y sobre todo
eligen como quieren ser percibidos antes los demás, por ello existe un gran
impacto en las imágenes y vídeos en redes sociales como Facebook, YouTube e
Instagram donde hay más proyecciones visuales que se promueven estereotipos de
belleza especialmente en referencia a las mujeres (Gutiérrez, 2017).
Siendo
así, la aplicación Instagram como una de las más usadas para subir contenido
fotográfico, específicamente los usuarios comparten imágenes multimedia de su
día a día, promocionan productos de diferentes marcas y entre otras actividades
(Mills, Shanon y Hogue, 2017).
Las
redes sociales son espacios de innovación digital que permiten la interconexión
de personas de diversas culturas a través de los canales de comunicación que se
apoyan en tecnologías de información. Sin embargo, un uso inadecuado de estas
plataformas puede provocar dependencia, adicción y dificultades para
interactuar fuera del entorno virtual. (Arteaga et al., 2022).
La
Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el uso desmedido de las redes
sociales puede generar un comportamiento repetitivo, que se transforma en una
necesidad incontrolable vinculada con altos niveles de ansiedad. Esta situación
puede afectar negativamente las relaciones interpersonales, el rendimiento
laboral y académico de los usuarios. Actualmente, el 55% de la población global
hace uso de redes sociales como Instagram, Facebook, WhatsApp y Twitter. (Arteaga
et al., 2022).
La
influencia de Instagram en las jóvenes de cómo debe ser el modelo ideal de la
belleza puede distorsionar la percepción de las personas. La actual
sexualización de los usuarios de la red social, influyen demasiado en las
decisiones de los jóvenes, que, al no sentirse conformes con su cuerpo, se
realizan diferentes cirugías, con la esperanza de tener el cuerpo ideal, sin
embargo, algunos al no tener los medios económicos para ir a un lugar de
calidad, terminan muriendo en el quirófano. Además, en algunos casos, luego de
realizarse una cirugía estética, las personas siguen sintiéndose inconformes
con sus cuerpos, dado que, al estar en una realidad distorsionada, los
estándares de belleza van evolucionando (McComb, Gobin y Mills, 2021).
El
problema nace en el hecho que lo que se ve en las redes sociales es una
idealización de los cuerpos alejando a las personas de la realidad y esto se ve
influido por diferentes factores.
Pregunta
de Investigación
¿Cómo
influye la adicción a Instagram en la percepción de la imagen corporal y la
satisfacción corporal entre los universitarios de Latinoamérica, y cuáles son
las implicaciones para su bienestar psicológico y social?
1.1.Objetivos
de la investigación
Analizar
bibliográficamente la relación entre la insatisfacción corporal y el uso de
Instagram en universitarios de Lima
Metropolitana.
·
Identificar en artículos científicos los
instrumentos más usados en la medición de las variables: insatisfacción
corporal y adicción al uso de Instagram, a nivel nacional.
·
Identificar en artículos científicos los
instrumentos más usados en la medición de las variables: insatisfacción
corporal y adicción al uso de Instagram, a nivel internacional.
·
Comparar en artículos científicos la
relación de insatisfacción corporal y adicción al uso de Instagram en
estudiantes universitarios, según el sexo.
·
Comparar en artículos científicos la
relación de insatisfacción corporal y adicción al uso de Instagram en
estudiantes universitarios, según edad.